
Cuando se vierte sal en un litro de agua, la cantidad útil depende completamente de lo que se esté preparando. Un agua de cocción, un suero fisiológico, una salmuera de conservación y una piscina no requieren la misma dosificación en absoluto. Mezclar sin referencia es desperdiciar sal o fallar en el efecto deseado. Comprender qué gramaje corresponde a qué uso evita las aproximaciones y las correcciones repetidas.
Sal y saturación: el límite físico que impone el agua
Antes de hablar de dosificación, debemos establecer un marco a menudo ignorado por las guías orientadas a piscinas. El agua no puede disolver una cantidad infinita de sal. A temperatura ambiente, la solubilidad del cloruro de sodio en el agua alcanza un límite más allá del cual los cristales permanecen en el fondo sin disolverse.
Este umbral de saturación se sitúa alrededor de 360 g por litro a 20 °C. En otras palabras, más allá de esta concentración, por mucho que se agite, la sal ya no desaparece. Este dato de química básica cambia la perspectiva: todas las dosificaciones comunes (cocina, medicina, piscina) se sitúan muy lejos de la saturación, entre el 1 % y el 10 % de la capacidad máxima del agua.
Saber que nos movemos en una escala tan amplia permite relativizar las diferencias entre usos. La cuestión no es encontrar un número mágico, sino elegir cuánta sal para 1 litro de agua según el resultado esperado.

Dosificación de sal por litro según el uso concreto
Aquí agrupamos los principales casos que se encuentran en la vida cotidiana y en el ámbito técnico. Cada concentración responde a una lógica diferente.
Cocina y agua de cocción
Para cocinar pasta o verduras, la mayoría de las recomendaciones giran en torno a 10 g de sal por litro de agua. Es un referente común en las escuelas de cocina. Por debajo, el agua no sazona lo suficiente el alimento durante la cocción. Por encima, el plato se vuelve demasiado salado si no se enjuaga.
Para una salmuera de conservación (pepinos encurtidos, aceitunas, chucrut), se sube notablemente más alto, a menudo entre 30 y 80 g por litro según la receta y la duración de conservación deseada. El objetivo ya no es el sabor, sino la inhibición del desarrollo bacteriano por presión osmótica.
Suero fisiológico: la referencia médica
La concentración del suero fisiológico (NaCl 0,9 %) corresponde a aproximadamente 9 g de cloruro de sodio por litro de agua. Esta dosificación reproduce la tonicidad del plasma sanguíneo humano, según la monografía de la Farmacopea Europea. Se utiliza para lavados nasales, infusiones intravenosas, el enjuague de heridas.
9 g por litro es la dosificación isotónica de referencia en el ámbito hospitalario. Cualquier solución más concentrada se denomina hipertónica, y cualquier solución más diluida es hipotónica. Ambas tienen aplicaciones médicas precisas, pero el 0,9 % sigue siendo el estándar.
Piscina de sal y electrólisis
Para una piscina tratada por electrólisis, la concentración recomendada se sitúa generalmente entre 3 y 5 g de sal por litro de agua. Algunos dispositivos requieren hasta 7 g/L según su diseño. El manual del electrólisis establece el valor objetivo exacto.
Esta dosificación es considerablemente inferior a la del agua de mar (alrededor de 35 g/L). Por eso el agua de una piscina de sal no pica los ojos y tiene un sabor muy bajo. La sal sirve como materia prima para la célula de electrólisis, que la transforma en cloro activo para desinfectar la piscina.
Tabla comparativa de las concentraciones de sal por litro
| Uso | Concentración aproximada | Objetivo |
|---|---|---|
| Agua de cocción (pasta) | Aproximadamente 10 g/L | Sazonar el alimento durante la cocción |
| Suero fisiológico | 9 g/L (NaCl 0,9 %) | Reproducir la tonicidad del plasma sanguíneo |
| Piscina de sal | 3 a 7 g/L según el electrólisis | Producir cloro por electrólisis |
| Salmuera de conservación | 30 a 80 g/L según la receta | Bloquear el desarrollo bacteriano |
| Agua de mar | Aproximadamente 35 g/L | Concentración natural |
| Saturación (20 °C) | Aproximadamente 360 g/L | Límite físico de disolución |

Errores frecuentes de dosificación de sal en el agua
Algunas trampas se repiten regularmente, independientemente del contexto de uso.
- Confundir g/L y kg/m³ en el ámbito de la piscina. Las dos unidades son equivalentes (1 g/L = 1 kg/m³), pero algunos usuarios multiplican por error pensando que están convirtiendo, lo que duplica la dosificación real.
- Utilizar sal yodado o fluorurado en una piscina. Los aditivos presentes en la sal de mesa pueden obstruir la célula de electrólisis y reducir su eficacia. La sal recomendada para una piscina es una sal de piscina de alta pureza, sin antiaglomerante.
- No tener en cuenta la temperatura del agua. La solubilidad de la sal aumenta ligeramente con el calor. En la práctica, la diferencia sigue siendo marginal para las dosificaciones comunes, pero en salmuera concentrada, un agua fría puede negarse a disolver los últimos gramos.
- Verter la sal directamente sobre el liner o el revestimiento de la piscina en lugar de distribuirla en el agua en circulación. Los cristales concentrados en el mismo lugar pueden provocar manchas o degradaciones locales.
Medir el nivel de sal ya presente en el agua
En la piscina, corregir una dosificación sin medir primero el nivel actual equivale a ajustar un sazonamiento sin probar. Un medidor de salinidad (conductímetro portátil o tiras reactivas específicas) proporciona la concentración en g/L o en ppm. La medición toma unos segundos.
Para una piscina, la cantidad de sal a añadir depende del volumen de agua y del nivel ya disuelto. La fórmula sigue siendo simple: se multiplica el volumen en metros cúbicos por la diferencia entre el nivel actual y el nivel objetivo (en kg/m³). Una piscina de 50 m³ a la que le faltan 2 g/L necesita 100 kg de sal.
En cocina o en salmuera, los retornos varían sobre este punto, pero una balanza de cartas o una balanza de cocina son suficientes para dosificar con precisión. No se necesita un instrumento sofisticado: la precisión de una balanza estándar cubre ampliamente el margen de tolerancia de estas preparaciones.
La dosificación de sal por litro de agua no es universal. Cada uso establece su propia concentración, de 3 g/L para una piscina a más de 30 g/L para una salmuera de conservación. El referente más útil sigue siendo el suero fisiológico a 9 g/L, que sirve como punto de comparación en casi todos los ámbitos donde se manipula agua salada.